miércoles, 23 de julio de 2008

ORACION

Mi Señor...

Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes

Y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles
Si me das fortuna,
no me quites la razón.
Si me das éxito,
no me quites la humildad.
Si me das humildad,
no me quites la dignidad.
Ayúdame siempre a ver
la otra cara de la medalla.
No me dejes inculpar de traición
a los demás, por no pensar igual que yo.
Enséñame a querer a la gente como a mí mismo.
No me dejes caer en el orgullo, si triunfo
ni en la desesperación, si fracaso.
Más bien recuérdame que el fracaso
es la experiencia que precede al triunfo.
Enséñame que perdonar
es un signo de grandeza
y que la venganza es una señal de bajeza.
Si me quitas el éxito,

déjame fuerzas para aprender del fracaso.
Si yo ofendiera a la gente,
dame valor para disculparme
y si la gente me ofende,
dame valor para perdonar.
¡Señor!... Si yo me olvido de tí,
nunca te olvides de mí!

lunes, 14 de julio de 2008

PUEDO ESCRIBIR LOS VERSOS MAS TRISTES...

Puedo escribir los versos más triste esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más triste esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
¡La besé tantas veces bajo el cielo infinito!
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
¡Como no haber amado sus grandes ojos fijos!
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, ¡pero cuánto la quise!
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta, la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y estos sean los últimos versos que yo le escribo.

PABLO NERUDA

ME GUSTA CUANDO CALLAS...

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llena de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
Déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

PABLO NERUDA

jueves, 15 de mayo de 2008

No llores si me amas

Si conocieras el don de Dios
y lo que es el cielo!
Si pudieras oír el cántico de los ángeles,
y verme en medio de ellos!
Si pudieras ver desarrollarse ante tus ojos
los horizontes, los campos
y los nuevos senderos que atravieso!
Si por un instante pudieras contemplar como yo,
la belleza ante la cual las bellezas palidecen!
Cómo!...¿Tú me has visto,
me has amado en el país de las sombras
y no te resignas a verme y
amarme en el país de las inmutables realidades?
Créeme.
Cuando la muerte venga a romper las ligaduras,
como ha roto las que a mí me encadenaban,
cuando llegue un día que Dios ha fijado y conoce,
y tu alma venga a este cielo en que te ha precedido la mía,
ese día volverás a verme,
sentirás que te sigo amando,
que te amé, y encontrarás mi corazón
con todas sus ternuras purificadas.
Volverás a verme en transfiguración,
en éxtasis, feliz !
ya no esperando la muerte,
sino avanzando contigo,
que te llevaré de la mano por
senderos nuevos de Luz...y de Vida...
Enjuga tu llanto y no llores si me amas!

San Agustín

sábado, 15 de marzo de 2008

Tus hijos. Jalil Gibran.

Tus Hijos no son tus hijos,
son hijos e hijas de la vida,
deseosa de sí misma.

No vienen de tí, si no a través de tí.
Y aunque estén contigo,
no te pertenecen.

Puedes darles tu amor
pero no tus pensamientos, pues
ellos tiene sus propios pensamientos.
Puedes abrigar sus cuerpos
pero no sus almas, porque ellas
viven en la casa del mañna,
que no puedes visitar,
ni siquiera en sueños.

Puedes esforzarte en ser como ellos
pero no procures hacerlos semenjantes a tí.
Porque la vida no retrocede
ni se detiene en el ayer.

Tú eres el arco del cual tus hijos,
como flechas vivas son lanzados.
Deja que la inclinación,
en tu mano de arquero,
sea para la felicidad!

domingo, 4 de noviembre de 2007


Parábola de los gemelos

Dos seres iban –juntos– de camino hacia la vida y sucedió que, mientras estaban en camino, se pusieron a conversar entre ellos sobre qué era lo que les esperaba cuando llegasen al término del camino...

Fueron concebidos los dos gemelos en un seno. Pasaron las semanas y éstos crecieron. A medida que fueron tomando conciencia, su alegría rebosaba:

-Dime: -¿No es increíble que vivamos? ¿No es maravilloso estar aquí?.

Los gemelos empezaron a descubrir su mundo. Cuando encontraron el cordón que los unía a su madre y a través del cual les llegaba el alimento, exclamaron llenos de gozo:-¡Tanto nos ama nuestra madre que comparte su vida con nosotros!.

Pasaron las semanas, luego los meses. De repente se dieron cuenta de cuánto habían cambiado. --¿Qué significará esto?–preguntó uno.

–Esto significa –respondió el otro– que pronto no cabremos aquí dentro.
-No podemos quedarnos aquí: naceremos.
-¡En ningún caso quiero verme fuera de aquí –objetó el primero.
-¡Yo quiero quedarme siempre aquí!.
-Reflexiona. No tenemos otra salida –dijo su hermano–.
-Acaso haya otra vida después del nacimiento.
-¿Cómo puede ser esto? –repuso el primero con energía–.
-Sin el cordón de la vida no es posible vivir. Además, otros antes de nosotros han abandonado el seno materno y ninguno de ellos ha vuelto a decirnos que hay una vida tras el nacimiento. -¡No, con el nacimiento se acaba todo!¡Es el final!.

El otro guardó las palabras de su hermano en su corazón y quedó hondamente preocupado. Pensaba:-Si la concepción acaba con el nacimiento, ¿qué sentido tiene ésta vida aquí? No tiene ningún sentido. A lo mejor resulta que ni existe una madre como siempre hemos creído.

-Sí que debe existir –protestaba el primero. De lo contrario, ya no nos queda nada.
-¿Has visto alguna vez a nuestra madre? –preguntó el otro–. A lo mejor sólo nos la hemos inventado. Nos la hemos forjado para podernos explicar mejor nuestra vida aquí”.

Así, entre dudas y preguntas, sumidos en profunda angustia, trascurrieron los últimos días de los dos hermanos en el seno materno. Por fin llegó el momento del nacimiento. Cuando los dos gemelos dejaron su mundo, abrieron los ojos y lanzaron un grito. Lo que vieron superó sus más atrevidos sueños.